Tarta Pastora de Capuchinos

 Esta tarta tiene una historia y tenia muchísimas ganas de hacerla, de echo esa es su historia. Y ante todo quiero que sepáis que todo lo que se ve en la tarta es totalmente comestible. 


Ya hace casi 12 años que hago tartas de temática cofrade y hace poco, viendo la Pastora de las Almas el día de su procesión, le comentaba a mi pareja que tenia muchísimas ganas de hacer una tarta sobre Ella, algún detalle. Ese día salió con su corona, bellísima que iba, pero le comenté que aunque una tarta de su corona quedaría preciosa, me hacía ilusión hacer su sombrero, aunque no tenia ni idea de como realizarlo en tarta y que sería todo un reto. 



En estos casi 12 años nadie me había pedido una tarta de la Pastora, ni tampoco ningún sombrero, y de repente, pocas semanas después de darse esta conversación, me llama una señora a quien ya le había hecho tartas anteriormente y me dice que quiere una tarta que el tema sea la Pastora de Capuchinos, y que lo que le gusta es el sombrero. Imaginaos como me quedé, es una bellísima casualidad.



Así que dando saltos de alegría me puse manos a la obra, aunque con muchos nervios, ya que era todo un reto, a ver como hago en tarta un sombrero de encaje, no iba a ser un rato fácil.
Pero bueno ya estáis viendo arriba el resultado del sombrero y sinceramente estoy muy muy contenta con el resultado.

El bizcocho era de chocolate con buttercream de vainilla, para mas de 30 personas.



Y este es el resultado final de la tarta, añadiéndole todos los detalles de esta maravillosa hermandad.
El sombrero de encaje con sus flores y su gran lazo dorado, al lado esta el báculo que porta la Divina Pastora en procesión, al lado de este se encuentra un pequeño borreguito dorado y en el frontal de la tarta se encuentra el escudo de la Hermandad.





Y ahora hablemos del maravilloso sombrero, que es un bizcocho de chocolate relleno de buttercream de vainilla, como el resto de la tarta, y cubierto de fondant y encaje comestible dorado. 



El lazo que rodea el sombrero y del cual sale la gran lazada que lleva detrás es de fondant igualmente y luego añadí las pequeñas florecitas silvestres que lleva alrededor del sombrero, como remate final le añadí perlitas doradas y plateadas, totalmente comestibles para darle un toque de brillo.



Cuando llegó la señora yo estaba nerviosa, porque una cosa es que me guste a mi y otra que le guste a la persona que lo pide o a quien va destinada, yo entiendo que perteneciendo a una hermandad, los detalles importan mucho y tienes que ver tu hermandad identificada, pero gracias a Dios y la Divina Pastora en este caso tan particular, solo con ver la cara de ella cuando le enseñe la tarta ya merecía la pena todos los nervios. ¡Le encantó! 



Y aquí no acaba la historia, y es que ya el no querer comerse mis tartas se esta volviendo tradición, en casos normales sería algo negativo pero en este caso es porque les gusta tanto que les da pena comerse mis taras y eso a mi me hace feliz.



Al día siguiente del cumpleaños de su hijo que es para quien iba dirigida esta tarta, la señora me llama y me pregunta si puede conservar el sombrero y congelarlo para que algunas personas que no pudieron ir al cumpleaños puedan verlo. Imaginaos mi cara, es precioso que me comenten esas cosas. 



Espero que a vosotros os guste tanto como a mi y como a todos los que asistieron a ese cumpleaños, la verdad es que he disfrutado mucho haciendo esta tarta y estoy muy contenta con el resultado, de echo loas fotos no le hacen justicia, pero es lo único que puedo mostraros.


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